Querido lector:
Sentate, ponete cómodo. Ahí, sobre la mesita, te espera una taza humeante de buen café. Nada es casual: el autor pensó cada detalle para que tu experiencia sea plena. Desde el momento en que este libro llega a tus manos, Carlos te invita a entrar en un espacio dorado, íntimo y sereno. Un lugar donde la luz de la mañana se filtra por la ventana y el tiempo parece detenerse, para que puedas entregarte a la lectura de estos cuentos y relatos.
Las historias que habitan estas páginas están atravesadas por el amor y la pérdida, la memoria, la amistad, la infancia, la muerte y aquello que persiste incluso cuando todo parece romperse.
Es probable que, al cerrar el libro, debas volver al ritmo del día, porque el tiempo apremia en esta época vertiginosa. Pero algo habrá cambiado: te llevarás en tu cofre interior valores luminosos, emociones hondas y relatos que dialogan con tu propia historia y continúan resonando, suave y persistentemente, mucho después de la última página.